Otro domingo cualquiera, en una ciudad cualquiera, en un partido de barrio cualquiera... Paco vuelve a los terrenos de juego después de su lesión. La semana pasada tuvo que dejar su puesto bajo palos a Manolito, con catastrófico resultado.
-¡Menudo morro Paco! Nos dejaste tirados la semana pasada, un poquito más de compromiso.
-Tenía 40 de fiebre, tos contínua, delirios y estoy todavía con antibióticos y análgésicos, es más, mi abogado me ha sugerido que haga testamento.
-Mucho morro y mucho darle al tintorro es lo que tú tienes.
La discusión es interrumpida por el arbitro que indica a los equipos que se coloquen en posición, mientras tanto, Paco vuelve a su ritual de todos los domingos, colocarse bajo un larguero y hablar consigo mismo.
-Guantes apretados, rodilleras colocadas y otra vez el sol de cara...ya verás que cachondeo cuándo saquen un corner.
El pitido inicial pone a los jugadores en movimiento, ningún equipo tiene las ideas claras, hay mucha precipitación y muchos pases en largo que no acaban en ninguna parte.
-Bueno....hoy tenemos un día tranquilo.
Josete, el brillante fichaje del equipo de Paco, cuya claúsula de rescisión (dos cañas y un montadito de lomo con pimientos) pagaron a tocateja, consigue irse de su defensor y pone un centro primoroso que el delantero coloca en el fondo de las mallas. Paco se alegra.
-De vicio...1-0 y sin problemas en el frente..a ver si tenemos una jornada tranquila, que no estoy para muchas fiestas.
El equipo rival está enrabietado y retoma el encuentro a un ritmo endiablado, poniendo el problemas al equipo de nuestro héroe, Paco empieza a sufrir.
-¡Todo lo que sube baja...menos vosotros! ¡A defendeeeeeeeeer!
Nadie parece escuchar a Paco...menos Manolito, que baja a defender. Paco se sorprende, al menos alguien le hace caso. Pero el peligro sigue ahí, un balón en profundidad pilla en paños menores al equipo, pero Manolito y su nueva vocación defensiva consiguen desviar a córner.
-¡Vamos! Cada uno con el suyo...¡alguien al primer palo ya! ¡Frontal de área por Dios!
Sin embargo en la frontal del área hay un hueco por el que cabe un transatlántico.
-Frontal!!!! que alguien cubra!!!
Pero el balón ya ha salido despedido hacia un solitario delantero, los defensas reaccionan a paso tortuga, Paco visiona a camara lenta como el esférico se dirige sin remedio a la bota del rival...no puede cortar el pase, está demasiado lejos y con el sol ve menos que un gato de escayola, prefiere esperar bajo el arco...cerrarle el hueco lo más posible y reza para que alguno de sus compañeros llegue, sin embargo nadie llega...Paco se aproxima al delantero y piensa "Como haga una vaselina me la como con guarnición" gracias al cielo el jugador rival no es un delantero de fantasía, así que, en cuanto tiene la pelota a su alcance le pega con toda el alma. Un pensamiento cruza la mente de Paco a la velocidad de la luz "izquierda, va a la izquierda" estira toda su anatomía y con la punta de los dedos consigue desviar a córner.
-Buena Paco...pero no despejes a córner, mándala a banda
-Paco tío sal antes joe. Que pareces de futbolín
Paco no sale de su asombro, ha hecho la parada del siglo, así que se dirige al personal.
-Querido compañeros, que os den a todos por el mismísimo...
Antes de terminar su bonita frase le interrumpe Manolito.
-Un paradón tío, enorme...ya voy yo a la frontal que a estos le suena a chino cantonés.
Así que Paco se vuelve a colocar en su sitio con la sonrisa contenida y pensando "se ha quedado con las ganas...menuda mano que le he sacado"
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viernes, 10 de julio de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
La experiencia religiosa de Manolito
Un domingo cualquiera, en una ciudad cualquiera, en un partido de barrio cualquiera... un equipo se debate entre la vida y la muerte.
-Chicos, malas noticias, Paco está enfermo.
-¿Qué Paco está enfermo? ¡Estamos perdidos! ¿Qué es lo que tiene?
-No sé si es lupus, resaca o cuentitis aguda, pero no viene.
-¿Y quién se pone de portero?
-Ufff yo no puedo, las cervicales.
-Buenoooo, yo tengo un padrastro.
-A mí me lo impide mi religión.
-Pues lo echamos a suertes, como después del partido tengo que ir a jugar al mus tengo aqui la baraja, el que saque la carta más baja...tiene que defender el arco.
Manolito, con la mano temblorosa, toma su carta y descubre con horror que es el dos de bastos y efectivamente es la carta más baja. Manolito traga saliva, se enfunda el jersey con el número uno y se dirige a la portería como lo haría un condenado al cadalso.
-¡Ánimo Manolito! Que tienes una planta de guardameta "que quita er sentío", tú sobretodo grita mucho.
-¿Gritar? ¿Pero qué tengo que gritar?
-Tú grita y ya está.
-Pues vaya consejo que me das.
-Hijo, es que esto de ser portero es como ser cura...es vocacional.
-Pues ponte tú los guantes que tengo una crisis de Fe.
Manolito se sentía cada vez más pequeño y veía la portería cada vez más grande, era como una pulga ante la Puerta de Brandemburgo.
"Y esto como se hace...¿Me tiro o no me tiro? ¿Dolerá tirarse al suelo? ¿Y si el balón me da en la cara? En cuanto vea a Paco...lo mato"
El árbitro pita el comienzo del encuentro y para Manolito suena como el tiro de gracia del pelotón de fusilamiento. El balón echa a rodar y nuestro protagonista descubre que bajo palos se sufre más que en la grada del Vicente Calderón.
-¡Carlos corre! ¡Pepe al tuyo! ¡Banda derechaaaaaaaaaaaaa! ¡Tapad tiro por Dios!
Primer disparo a hacia la portería de Manolito, va fuerte pero al centro. Nuestro guardameta de emergencia pone las manos y desvía a córner, él se siente como un héroe, pero sus compañeros esperaban otra cosa.
-Manolito, esa la podías haber agarrado.
-Y tú podrías mover tu inmenso culo más deprisa para defender.
Toca defender el córner, Manolito es un manojo de nervios "¿Salir o no salir? That is the question" el balón vuela desde la esquina a la frontal del área lejos del alcance de nuestro héroe y de repente oye...
-¡Portero sal!
Pero antes de que Manolito pueda reaccionar el delantero rival ya ha rematado libre de marca y el balón entra sin remedio en la portería.
-¡Manolito por Dios! ¡En los córneres tienes que salir!
-¡Y tú tienes que defender! ¡Qué estaba sólo!
-¡Pues sí está solo avisa!
- ¿Es decir yo me tengo que preocupar por tapar el pase, el tiro y además de que tú defiendas? ¿También quiere un café el señorito?
Manolito ya no está nervioso, ahora está cabreado, tiene un equipo que no le hace caso y encima pretende que se convierta de golpe y porrazo en Iker Casillas, nadie quiere hacer su trabajo pero misteriosamente todo el mundo sabe cómo hacerlo.
Pasan algunos minutos intrascendentes, cierto es que el equipo de Manolito no es la Argentina de Maradona, pero el equipo rival tampoco es el Brasil de Pelé. Los compañeros de nuestro protagonista empiezan a dominar el encuentro, pero el equipo contrario corta un pase y arma un veloz contragolpe. Manolito horrorizado grita a pleno pulmón.
-¡Bajad todos! ¡Rápido!
El equipo contrario está en superioridad numérica, y los compañeros de Manolito bajan a defender al trote cochinero. En tres toques el delantero rival se planta ante nuestro sufrido portero y dispara sin que a Manolito le de tiempo a mover un sólo dedo. 2-0
-¡Ostras Manolito! Muévete un poco.
Manolito con los ojos inyectados en sangre grita.
-¡Qué me mueva yo! ¡Qué me mueva yo! Si para bajar a defender os pesan las pelotas panda de vagos. Para atacar bien que subís con alegría pero para defender...os cuesta mover el culo.
-¡Todos los porteros sois iguales! ¡Todo el día protestando!
En ese preciso instante Manolito comprende todas las broncas que se ha comido como jugador, que el tío raro ese que viste distinto y usa las manos no se queja por capricho, que igual que un delantero poco puede hacer si no recibe balones, poco puede hacer un portero si su defensa hace aguas y sobretodo comprendió que hay que valorar el trabajo del portero porque no es nada fácil.
Manolito resignado vuelve a colocarse bajo palos y piensa "En cuanto vea a Paco le voy a dar las gracias por aguantarnos cada domingo y luego...luego me lo cargo"
-Chicos, malas noticias, Paco está enfermo.
-¿Qué Paco está enfermo? ¡Estamos perdidos! ¿Qué es lo que tiene?
-No sé si es lupus, resaca o cuentitis aguda, pero no viene.
-¿Y quién se pone de portero?
-Ufff yo no puedo, las cervicales.
-Buenoooo, yo tengo un padrastro.
-A mí me lo impide mi religión.
-Pues lo echamos a suertes, como después del partido tengo que ir a jugar al mus tengo aqui la baraja, el que saque la carta más baja...tiene que defender el arco.
Manolito, con la mano temblorosa, toma su carta y descubre con horror que es el dos de bastos y efectivamente es la carta más baja. Manolito traga saliva, se enfunda el jersey con el número uno y se dirige a la portería como lo haría un condenado al cadalso.
-¡Ánimo Manolito! Que tienes una planta de guardameta "que quita er sentío", tú sobretodo grita mucho.
-¿Gritar? ¿Pero qué tengo que gritar?
-Tú grita y ya está.
-Pues vaya consejo que me das.
-Hijo, es que esto de ser portero es como ser cura...es vocacional.
-Pues ponte tú los guantes que tengo una crisis de Fe.
Manolito se sentía cada vez más pequeño y veía la portería cada vez más grande, era como una pulga ante la Puerta de Brandemburgo.
"Y esto como se hace...¿Me tiro o no me tiro? ¿Dolerá tirarse al suelo? ¿Y si el balón me da en la cara? En cuanto vea a Paco...lo mato"
El árbitro pita el comienzo del encuentro y para Manolito suena como el tiro de gracia del pelotón de fusilamiento. El balón echa a rodar y nuestro protagonista descubre que bajo palos se sufre más que en la grada del Vicente Calderón.
-¡Carlos corre! ¡Pepe al tuyo! ¡Banda derechaaaaaaaaaaaaa! ¡Tapad tiro por Dios!
Primer disparo a hacia la portería de Manolito, va fuerte pero al centro. Nuestro guardameta de emergencia pone las manos y desvía a córner, él se siente como un héroe, pero sus compañeros esperaban otra cosa.
-Manolito, esa la podías haber agarrado.
-Y tú podrías mover tu inmenso culo más deprisa para defender.
Toca defender el córner, Manolito es un manojo de nervios "¿Salir o no salir? That is the question" el balón vuela desde la esquina a la frontal del área lejos del alcance de nuestro héroe y de repente oye...
-¡Portero sal!
Pero antes de que Manolito pueda reaccionar el delantero rival ya ha rematado libre de marca y el balón entra sin remedio en la portería.
-¡Manolito por Dios! ¡En los córneres tienes que salir!
-¡Y tú tienes que defender! ¡Qué estaba sólo!
-¡Pues sí está solo avisa!
- ¿Es decir yo me tengo que preocupar por tapar el pase, el tiro y además de que tú defiendas? ¿También quiere un café el señorito?
Manolito ya no está nervioso, ahora está cabreado, tiene un equipo que no le hace caso y encima pretende que se convierta de golpe y porrazo en Iker Casillas, nadie quiere hacer su trabajo pero misteriosamente todo el mundo sabe cómo hacerlo.
Pasan algunos minutos intrascendentes, cierto es que el equipo de Manolito no es la Argentina de Maradona, pero el equipo rival tampoco es el Brasil de Pelé. Los compañeros de nuestro protagonista empiezan a dominar el encuentro, pero el equipo contrario corta un pase y arma un veloz contragolpe. Manolito horrorizado grita a pleno pulmón.
-¡Bajad todos! ¡Rápido!
El equipo contrario está en superioridad numérica, y los compañeros de Manolito bajan a defender al trote cochinero. En tres toques el delantero rival se planta ante nuestro sufrido portero y dispara sin que a Manolito le de tiempo a mover un sólo dedo. 2-0
-¡Ostras Manolito! Muévete un poco.
Manolito con los ojos inyectados en sangre grita.
-¡Qué me mueva yo! ¡Qué me mueva yo! Si para bajar a defender os pesan las pelotas panda de vagos. Para atacar bien que subís con alegría pero para defender...os cuesta mover el culo.
-¡Todos los porteros sois iguales! ¡Todo el día protestando!
En ese preciso instante Manolito comprende todas las broncas que se ha comido como jugador, que el tío raro ese que viste distinto y usa las manos no se queja por capricho, que igual que un delantero poco puede hacer si no recibe balones, poco puede hacer un portero si su defensa hace aguas y sobretodo comprendió que hay que valorar el trabajo del portero porque no es nada fácil.
Manolito resignado vuelve a colocarse bajo palos y piensa "En cuanto vea a Paco le voy a dar las gracias por aguantarnos cada domingo y luego...luego me lo cargo"
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