Sigue a la Furgo

Síguenos en Twitter Síguenos en Facebook Siguenos en YouTube Siguenos en Linkedin
Mostrando entradas con la etiqueta dorsales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dorsales. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hablemos de números


De todos es sabido que el portero siempre lleva a la espalda el número uno, es una regla no escrita en el mundo del fútbol, pero que todo el mundo sigue, es más, dentro del gremio llevar ese dórsal es una cuestión de orgullo y si por una causa o por otra no se puede llevar el codiciado número uno, siempre se elige un número mayor que el once.
¿He dicho siempre? Pues hay un partido en la historia del fútbol en el que esa regla se hizo trizas, y no me refiero a un partido de solteros contra casados, hablo de la final de la Copa del Mundo de 1978 que enfrentó a Argentina y Holanda.


En la portería albiceleste se encontraba toda un leyenda bajo palos, el gran Ubaldo "Pato" Fillol y en su camiseta lucía el número cinco, pero además uno de los arqueros suplentes, Hector Baley, llevaba el número tres y para mayor sorpresa de todos el número uno era para Norberto Alonso centrocampista de River Plate. Este lío de dorsales se debe a que a los jugadores de la selección Argentina les asignaron sus números por riguroso orden alfabético.

Pero no acaban aquí todos los despropósitos en lo que a números se refiere, porque el portero titular de los holandeses, Jan Jongbloed, llevaba el número ocho y en este caso ignoro la razón por la cual eligió un dorsal tan poco habitual para un cancerbero, si alguien lo sabe le agradecería que me arrancara de las garras de la ignorancia.
Espero que os haya gustado esta curiosa historia...aunque supongo que no cambiaréis de opinión y seguiréis deseando llevar el codiciado número uno.