Hace pocas semanas escribí un post titulado "Cosas que nos cabrean" y se me olvidó mencionar la típica cosa que dice todo el mundo que no sabe en que consiste el menester porteril "No te quejes, que tú no te cansas" pues entonces las agujetas que tengo hoy son producto de mi fértil imaginación y lo que sudé ayer debe ser de los nervios por el inminente estreno de la película de Hannah Montana.
En un mundo ideal con casas de chocolate, calles de caramelo y equipos de fútbol que tengan un 95% de posesión de balón los porteros no se cansan, si no se cumplen estas condiciones...puedes llegar a cansarte bastante. Hay partidos duros de verdad en los que no puedes con los guantes y la tensión no ayuda precisamente a no cansarte, más bien todo lo contrario.
El trabajo del portero es constante, tienes que saltar y dar con tus huesos en el suelo repetidas veces y también se supone que tienes que organizar a la defensa, es decir, que tienes que leer la mente al delantero, al mismo tiempo comunicar las intenciones del enemigo a tus tropas y de paso apagar fuegos saltando de palo a palo y como todos sabemos eso no cansa nada en absoluto.
Llegados a este punto muchos pensaréis que el portero no corre lo mismo que un jugador de campo, bueno los corredores de 100 metros lisos corren mucha menos distancia que los de la maratón, pero también acaban sudando y resoplando.
Bueno voy a cuidarme un poco, para quitarme mi no-cansancio...hasta la próxima.